
Sthefani Garayar
Psicoterapeuta

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Hay ideas que nos acompañan durante toda la vida.
Muchas las aprendimos sin darnos cuenta. Otras nacieron de nuestras experiencias, de nuestros vínculos, de la cultura en la que crecimos y de las historias que escuchamos desde niños. Con el tiempo dejan de parecer ideas y se convierten en la manera en que miramos el mundo.
Hasta que un día algo nos invita a detenernos.
No siempre porque exista un problema. A veces simplemente sentimos que aquello que durante años dio sentido a nuestra vida ya no alcanza para explicar quiénes somos hoy. Y es precisamente allí donde una conversación puede abrir posibilidades que antes permanecían invisibles.
Ese es el sentido de mi trabajo.
Creo que las personas no somos un problema por resolver, sino una historia que merece ser comprendida. Por eso procuro ofrecer un espacio donde sea posible mirar la propia vida con mayor amplitud, descubrir nuevas preguntas y reconocer recursos que quizá siempre estuvieron allí.
Acompaño procesos de transformación individuales y de pareja desde una mirada cercana, sensible y especializada. Me interesa comprender antes que interpretar, escuchar antes que responder y respetar el ritmo de cada persona y de cada relación. Cada historia tiene su propio tiempo y su propia manera de encontrar sentido.
Mi camino comenzó junto a la Dra. Nilda Chiaraviglio, de quien soy discípula. Me formé con ella en Sexualidad Consciente, Cuidado Emocional y en el Diplomado El Placer de Amar. También participé en procesos terapéuticos individuales y grupales que transformaron profundamente mi manera de comprender al ser humano. Desde entonces continúo profundizando en el Sistema Nilda, una propuesta que integra la psicología sistémica, la epistemología y una comprensión amplia de las relaciones humanas.
Con el tiempo descubrí que ninguna disciplina, por sí sola, alcanza a explicar la complejidad de una vida. Por eso mi formación ha sido un recorrido interdisciplinario donde dialogan la psicología sistémica, las neurociencias, la filosofía, la antropología, la literatura y el pensamiento complejo. Me interesa construir puentes entre distintos saberes porque creo que es allí donde aparecen las comprensiones más profundas.
Uno de los campos que más me apasiona es el estudio del trauma. Mi formación en esta área, junto con mi preparación en Neurociencia, fortaleció mi comprensión de cómo las experiencias difíciles pueden dejar huellas en el sistema nervioso, en el cuerpo, en las emociones, en la memoria y en la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. Esa mirada me permite acompañar entendiendo que cuerpo, cerebro, historia y vínculos forman un mismo sistema en permanente interacción.
Acompaño especialmente procesos relacionados con trauma complejo, heridas de la infancia, abuso sexual infantil, secuelas de la infidelidad, adicciones y relaciones de pareja. También acompaño a personas y parejas que desean comprender con mayor profundidad la forma en que construyen sus vínculos, toman decisiones y atraviesan los distintos momentos de la vida.
Mi curiosidad por comprender al ser humano me ha llevado a recorrer distintos caminos. Soy MBA por la Universidad del Pacífico del Perú, actualmente curso una Maestría en Neurociencia y he dedicado varios años al estudio de la filosofía, especialmente de la ética y la estética filosófica. Cada uno de esos recorridos ha enriquecido mi manera de escuchar y de hacer preguntas.
Durante más de quince años construí y dirigí una organización empresarial. Esa experiencia me permitió conocer de cerca los desafíos de emprender, liderar equipos, tomar decisiones complejas y sostener proyectos en el tiempo. También me enseñó que detrás de cada responsabilidad existen personas que, muchas veces, sostienen silenciosamente el bienestar de otros mientras intentan encontrar equilibrio en sus propias vidas.
La lectura forma parte de mi manera de habitar el mundo. La filosofía, la literatura, la ciencia y la poesía alimentan permanentemente mi pensamiento. He escrito poesía y he tenido el privilegio de formar parte de distintas antologías. La escritura, la pintura y el arte han cultivado en mí una sensibilidad que hoy también acompaña mi práctica terapéutica. Me recuerdan que no todo puede comprenderse desde la lógica; existen experiencias que primero necesitan ser escuchadas, contempladas o simplemente acompañadas hasta encontrar sus propias palabras.
También practico powerlifting, una disciplina que me ha enseñado que la fuerza no nace de la exigencia permanente, sino de la constancia, la técnica y el respeto por los propios procesos. Entrenar me recuerda que el cuerpo también aprende, guarda memoria y participa activamente en cada transformación.
Disfruto cuidar mi jardín porque la naturaleza me recuerda, todos los días, que nada florece antes de tiempo. El sol y el mar son lugares donde encuentro silencio, claridad y perspectiva.
Comparto mi vida con Polux y Castor, dos compañeros inseparables que me recuerdan el valor de la presencia, el juego y el afecto incondicional.
Nací en Perú, una tierra de una extraordinaria riqueza cultural e histórica. Crecer en un país donde conviven tantas formas de comprender la vida despertó en mí un profundo respeto por la diversidad y por la singularidad de cada historia.
Creo profundamente que comprender es una de las formas más generosas de cuidar. Y quizá por eso elegí dedicar mi vida a acompañar la historia de otras personas.
Será un honor acompañarte.
Testimonios de Pacientes de Sthefani
Conoce las opiniones de quienes han tomado terapia con Sthefani

Margarita
Me gustaría comentar que te he buscado a ti, primeramente, porque en algún curso grupal al que asistí, impartido por Nilda —me parece que llevaba el nombre de “Cómo dejar de ser hijos”— vi una intervención tuya, la cual, a mis ojos, fue acertada. Entonces, en ese momento pensé: si algún día me acerco a pedir apoyo personal, será con ella.
Pasaron meses o años —no recuerdo— y tuve la necesidad de buscar apoyo personalizado. Quiero comentar que la sesión que tomé contigo me permitió tomar decisiones importantes y poder mirar las cosas desde otro punto de vista.
Pude terminar con una relación que me estaba drenando; asimismo, la necesidad imperiosa de tener hijos también la pude acomodar desde otro punto de vista. Entendí lo importante que es comenzar a maternarme.
Agradezco la integridad y coherencia que has tenido al enviarme al diplomado, el cual estoy tomando, porque es verdad que estoy aprendiendo mucho. Estoy por iniciar el módulo 2.
Realmente fuiste una pieza importante en esta etapa de mi vida, y no tengo más que agradecimiento por tu valiosa labor conmigo.
Gracias por todo, Stefhani.

Jéssica
Agradezco tu acompañamiento en mi proceso de vida y aprendizaje, ya que hace un año tenía constantemente dudas sobre mí. Para ser sincera, aún las tengo, pero gracias a tu acompañamiento sé que tengo las herramientas para componer y descomponer el camino si no me siento cómoda.
También quiero agradecer tu acompañamiento, porque no ha sido nada fácil conocerme y aceptarme, y en este proceso tenerte como mi terapeuta y coach de vida me ha ayudado bastante. Porque siento que vas más allá de tu trabajo y tienes un interés genuino por mi desarrollo.
Gracias por compartir y coincidir en mi proceso 🤍
Tu acompañamiento me ha ayudado bastante y puedo decirte que, para mí, ha valido la pena.

Blanca
Quise tomar terapia con Sthepy desde que observé sus intervenciones en cada uno de los cursos que he tomado con Nilda. Me daba mucha claridad por la profundidad e información con la que respondía a las preguntas, y recibía una perspectiva más amplia que, aunque no fuera yo quien preguntara, me dejaba enfocada en qué trabajar y tranquila de que había otras formas de mirar lo que me ocurría y transformarlo.
Durante la terapia, lo que más me ha ayudado es la forma en que me ha enfatizado el concepto de “autoimagen”, y cómo, de una forma amorosa pero, a la vez, muy honesta y con herramientas muy claras, me ha hecho ver —y, al mismo tiempo, transformar— la forma limitante en que me había percibido.
Además, me ha ayudado a poner límites con el tema de mi separación. Y aunque ya había entendido que mi felicidad no depende de mi expareja, en la terapia ella me lo ha hecho ver a través de hacer consciente que mi punto de valorización está en “ser buena” y en “sufrir”. El ejercicio de “sí, a veces”, de la mano de su apoyo, me ha hecho reprogramar mucho esta creencia.
Aunado a esto, comprendí de forma muy profunda que no puedo seguir relacionándome con nadie más desde la necesidad de ser necesitada, y esto me ha ayudado a retomar mis autonomías y verme en un futuro con muchas más posibilidades, recordando todos y cada uno de mis logros.